miércoles, agosto 30, 2006

Osama Bin Laden: El que se le dio vuelta a la CIA

Usāma bin Muhammad bin `Awad bin Lādin (10 de marzo de 1957–), más conocido en Occidente como Osama bin Laden (أسامة بن لادن), Usama bin Ladin u Osama ben Laden, es un multimillonario saudí conocido en gran parte del mundo por haber sido acusado públicamente por la CIA y el gobierno de EEUU de ser fundador de la red terrorista al Qaida y su presunta implicación en numerosos ataques terroristas en contra de los Estados Unidos y otras potencias occidentales, incluyendo el ataque con bomba al Centro Mundial de Comercio en la ciudad de Nueva York en 1993, el ataque suicida con bomba al buque de guerra estadounidense USS Cole en las costas de Yemen, y los ataques del 11 de septiembre de 2001 al Centro Mundial de Comercio en Nueva York y al Pentágono en las proximidades de Washington, DC.
Bin Laden, nacido en
Riad, Arabia Saudí, fue el decimoséptimo hijo (entre más de cincuenta) de Mohammad bin Laden, uno de los empresarios de la construcción más ricos de Arabia Saudí. Bin Laden se graduó de ingeniero civil en la Universidad Rey Abdul Aziz. Cuando su padre murió en un accidente en helicóptero en 1968, su enorme imperio industrial, el Grupo Binladin, pasó a manos de sus hijos.
Poco después de que la
Unión Soviética invadiera Afganistán el 26 de diciembre de 1979, bin Laden, así como miles de otros proafganos alrededor del mundo, se unió a la resistencia . En 1980 comienza a reclutar guerrilleros para la resistencia y establece sus primeros campamentos. Entrenado por la CIA aprendió cómo mover dinero a través de sociedades fantasmas y paraísos fiscales; a preparar explosivos; a utilizar códigos cifrados para comunicarse y a ocultarse. Por esa época los Estados Unidos colaboraban incondicionalmente con los grupos afganos, debido a su participación en la guerra contra la URSS (entre 1979 y 1989 los norteamericanos entregaron cerca de tres mil millones de dólares a la resistencia afgana, que favoreció a Bin Laden). Después del retiro de los soviéticos en 1989, bin Laden regresó a su país como un héroe, pero su objeción a la presencia de tropas estadounidenses en Arabia Saudí durante la Guerra del Golfo le llevó a una creciente desavenencia con los líderes de su país. Se cree que hacia 1993 ya había formado una red terrorista conocida como al Qaida (en árabe: القاعدة al-qā`ida, "la Base"), la cual consistía, en gran medida, en militantes musulmanes que bin Laden había conocido en Afganistán, tales como su lugarteniente Aymán al-Zawahirí. El grupo presuntamente financió y organizó varios ataques por todo el mundo, incluidas la detonación de coches bomba contra blancos estadounidenses en Arabia Saudí en 1996, el asesinato de turistas en Egipto en 1997, y los ataques con bomba simultáneos a las embajadas estadounidenses en Nairobi, Kenia y en Dar es Salaam, Tanzania en 1998, los cuales terminaron con la vida de casi 300 personas.
En
1994, después de que el gobierno saudí confiscara su pasaporte después de acusarlo de subversión, bin Laden huyó a Sudán, donde se le acusa de haber organizado campos de entrenamiento terroristas y de donde fue finalmente expulsado en 1996. Luego regresó a Afganistán, donde recibió protección de los talibanes, la milicia gobernante.
En
1996-1998 bin Laden emitió una serie de fatwas (en árabe: "decretos religiosos") declarando una guerra santa contra los Estados Unidos, al cual acusó, entre otras cosas, de saquear los recursos naturales del mundo musulmán y de ayudar e incitar a los enemigos del Islam. Al parecer la meta de bin Laden era involucrar a los Estados Unidos en un guerra a gran escala en el mundo musulmán, que terminaría con los gobiernos musulmanes moderados y restablecería el califato (un único Estado musulmán). Con este fin, al Qaida, y con la ayuda de la considerable riqueza de bin Laden, entrenó y equipó a terroristas. Tuvo miles de seguidores por todo el mundo, en lugares tan diversos como Arabia Saudí, Yemen, Libia, Bosnia, Chechenia, y las Filipinas.
A fines de
2001, tras los ataques del 11 de septiembre, Estados Unidos encabezó una coalición que derrocó a los talibanes atacando militarmente el país, militarizándolo (aún hasta hoy) e imponiendo un gobierno proamericano liderado por Abd El Hamid Karzai. Este ataque sumió a bin Laden en la clandestinidad. Durante los siguientes tres años, las fuerzas estadounidenses se dedicaron a buscar a bin Laden a lo largo de la frontera afgano-pakistaní. Luego, en octubre de 2004, a menos de una semana de las elecciones presidenciales de ese año en Estados Unidos, bin Laden, en un mensaje grabado en vídeo, se atribuyó la responsabilidad de los ataques de 11 de septiembre.

domingo, agosto 27, 2006

¿Qué es supuestamente Al Qaeda?

Al Qaida (en árabe القاعدة, al-Qā‘ida: su traducción al español podría ser La Base o La Fundación) es una supuesta organización terrorista que apoya actividades de extremistas islámicos alrededor del mundo. Su fundador, líder y mayor contribuidor es Osama bin Laden, un millonario de origen saudí.
Las facciones que componen a esta posible red terrorista son Tawhid wal Jihad, Ansar Al Sunna, Tanzim Qa'idat al Jihad al Rafidayn, Lashkar e Tayiba, Al Qaeda, Ejército Islámico en Iraq,
Grupo Salafista para la Predicación,
Al Qaeda en la Península Arábiga, Abu Sayyaf, Jaish e Mohamed, Movimiento Islámico de Uzbequistán, Brigadas Abu Hafs al Masri, Lashkar e Jangvi, Yemaa Islamiya, Harakat el Mudjaheedin y las Brigadas Al Haramain .

Repasemos algo de su historia.
Según las conclusiones de los informes elaborados por la Administración de Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, Al Qaeda fue fundada en 1980 con el fin de expandir el movimiento de resistencia contra las fuerzas soviéticas en Afganistán en un movimiento pan-islámico con la cooperación indirecta de Estados Unidos a través de la ciudad de Peshawar (Pakistán). El dinero fue canalizado a través del gobierno de Pakistán y la CIA se encargó de entrenar tropas afganas para la lucha contra la Unión Sovietica. La denominación Al Qaida a pesar de que casi nunca ha sido empleada por sus supuestos integrantes se comenzó a utilizar en 1998 por la prensa estadounidense tras los atentados en las embajadas de Kenia y Tanzania. En los informes del 11 de septiembre ya mencionados se situaba su creación en 1980, a pesar de que no existe ninguna referencia a dicha organización previa a 1998.
Se cree que a principios de la
década de 1980, Bin Laden comenzó a formar la red que años después sería denominada como Al Qaida. Creó pequeños destacamentos de mercenarios reuniendo a los muyahidín (combatientes), el movimiento de resistencia musulmán que combatía al gobierno de Afganistan que era respaldado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), y también a combatientes musulmanes de otras partes del mundo. La versión oficial sitúa a finales de los años 1980, el momento en que bin Laden fundó Al Qaida con el propósito de derrocar a aquellos gobiernos que violaban, o se oponían, al derecho islámico. Desde entonces, muchos extremistas miembros de los muyahidin se han asociado con la red al Qaida. Otros grupos terroristas islámicos, como el Yihad Islámico de Egipto, también se han alineado con Al Qaida.
A partir de ese momento y durante gran parte de los 90, las acciones de estos combatientes extremistas iban dirigidas contra determinados gobiernos en regiones tan diversas como Afganistán -contra la ocupación de la URSS- o la extinta
Yugoslavia para detener el genocidio musulmán en Bosnia. Como ya se señala al inicio del artículo existen sobradas evidencias documentadas sobre el apoyo indirecto de la Administración de Estados Unidos y de la CIA a la lucha afgana contra la invasión Sovietica por que comulgaba con sus intereses durante la guerra fría, pero no existen pruebas que apoyen las acusaciones de que el grupo terrorista liderado por Osama bin Laden y Ayman al-Zawahiri fue financiado y entrenado por la CIA o por la Administración de EEUU. Estos apoyaron a los soldados afganos en su defensa contra la invasión Sovietica y los que después entrarían a formar parte del grupo terrorista se unieron a la lucha y se aprovecharon del apoyo estadounidense.
La organización ha construido campos para aquellos militantes musulmanes repartidos por el mundo, entrenando a miles en técnicas paramilitares. Recientemente sus agentes se han involucrado en numerosos ataques terroristas, como la destrucción de las embajadas estadounidenses en
Nairobi, Kenia, y Dar es Salaam, Tanzania en 1998. En estos atentados murieron al menos 301 personas y resultaron heridas más de cinco mil. En el año 2000 realizó el ataque suicida con bomba contra el buque de guerra estadounidense USS Cole en las costas de Yemen, dejando 17 marines muertos.
La organización a partir del 11 de septiembre
En 2001 se creía que bin Laden y otros líderes de al Qaida se encontraban bajo la protección de los talibanes, un grupo islámico que controlaba la mayor parte de Afganistán. En ese mismo año cambió radicalmente la actividad de este grupo, alcanzando cotas de terror nunca antes imaginadas. 19 militantes de al Qaida dirigidos por el egipcio Mohammed Atta llevaron a cabo el atentado el 11 de septiembre contra el Pentágono y el World Trade Center (WTC). Aquel fue el atentado terrorista más terrible de la historia con cerca de 3.000 muertos. Estados Unidos respondió iniciando un ataque masivo contra las fuerzas talibanes y de al Qaida en Afganistán, matando y capturando a miles de militantes y obligando al resto de sus líderes a sumirse en la clandestinidad. A pesar de la subsiguiente captura de varios de sus miembros claves (incluyendo el militante que supuestamente planeó y organizó los ataques del 11 de septiembre), la actividad del grupo y sus células lejos de desparecer, cambiaron de organización para convertirse en una organización interncional y coordinada con militantes repartidos por todo el mundo. Los siguientes ataques terroristas esta vez fueron en Indonesia, como el bombardeo de un club nocturno en la isla de Bali que dejó más de 200 muertos (85 australianos) y los atentados en Yakarta en la embajada de Australia. Posteriormente en 2003, atentados en Arabia Saudita dejaron 35 muertos en edificios habitados por occidentales, entre otras acciones coordinadas en un esfuerzo por desestabilizar a la monarquía saudita.
En los últimos tiempos y ya varios años después del 11 de septiembre, células de Al Qaeda en Europa se atribuyeron la autoría de los
atentados con bomba a trenes en Madrid, España, con 191 muertos y los atentados de Londres del 7 de julio de 2005 con más de 50 muertos, entre otras acciones en otros puntos del mundo.
Paralelamente a esto, facciones de Al Qaeda en
Irak luchan ferozmente contra la ocupación estadounidense. El grupo Tawhid wal Jihad dirigido por el jordano Abu Musab Al Zarqawi, el cual fue abatido por las tropas estadounidenses en junio de 2006, realizan acciones terroristas diarias contra las tropas norteamericanas y británicas, e iraquíes afines al nuevo gobierno y sobre todo civiles. Estos ataques suman más de mil muertos.
Objetivo
El presunto objetivo de Al Qaida es reunir a todos los musulmanes bajo un mismo gobierno regido en forma estricta bajo la ley islámica y establecer un nuevo Orden Mundial. Para ellos, aquellos gobiernos que no se ajustan a esta política deben ser derrocados. En los últimos años, Al Qaida ha pasado a considerar a su antiguo aliado, Estados Unidos, como el principal enemigo del Islam, y ha llamado a todos los musulmanes a embarcarse en un yihad, entendido como guerra santa, contra este país y todos sus aliados, principalmente el Reino Unido e Israel.
Al Qaida en España
España siempre había sido lugar de paso para los terroristas.
Según la investigación del juez
Baltasar Garzón, la célula española de Al Qaida estaba formada por:
Imad Eddin Barakat Yarkas, conocido como Abu Dahdah, dirigente de la célula.
Abdalrahman Alarnaot Abualjer, que habría participado en el atentado a las Torres Gemelas.
Amer Azizi, conocido como Othman al Andalusí, que también habría participado en el mismo atentado.
Mohamed Maher Halak, conocido como Cheij Maher,
sirio residente en España, vinculado con Ansar al Islam. También se le considera relacionado con extremistas islámicos franceses. En el 2001, su domicilio fue registrado.
Said Chedadi.
Los hermanos Abedelaziz Benyaich y Salaheddin Benyaich (conocido como Abu Muhgen): El
10 de agosto de 2001, durante el registro del domicilio de Jamal Zugam, se encontró una copia de una cinta de vídeo sobre la lucha islamista en Daguestán, en la que aparecen ambos. Fueron detenidos en España por su presunta participación en los atentados de Casablanca del 16 de mayo de 2003.
Estaría vinculada a la célula de Mohamed Atta en
Hamburgo; se encontraron sus móviles en un registro al domicilio de Jamal Zugam tenía su móvil el 10 de agosto de 2001. Al parecer, en julio de 2001, viajó a España, donde trabó contacto con Ramzi Binalshib (actualmente detenido en Guantánamo) en Tarragona y con miembros de la célula española.
El
13 de marzo de 2004 fue detenido por su vinculación con los atentados Jamal Zugam, marroquí, cuyo domicilio ya fue registrado el 10 de agosto de 2001, encontrándose:
Anotaciones de los teléfonos móviles de Abdalrahman Alarnaot Abualjer, Amer Azizi, Mohamed Maher Halak y Said Chedadi.
Copia de una cinta de vídeo sobre la lucha islamista en
Daguestán, en la que aparecen los hermanos Abedelaziz y Salaheddin Benyaich.
No fue procesado entonces, ante la insuficiencia de las pruebas.


miércoles, agosto 23, 2006

El por qué de la entrevista

La entrevista pasada es un alto en la crónica para reflejar el presente aciago por el que estamos pasando. Pido mis disculpas a quien siga a este blog, pero era necesario aplicar algo de actualidad a este seguimiento de la guerra desde una óptica lejana, con los ánimos un poco más fríos de dos integrantes de las colectividades que se están desgarrando en Medio Oriente.
Saludos desde Buenos Aires y disculpas por la interrupción.
IPM

Negociación de paz en un Café

por Bárbara Chialva y Juan Pablo Martínez
Sus orígenes y opiniones los alejan, pero la esperanza de una solución al conflicto de medio oriente los acerca.
Alejandro Assad y Guido Goldemberg nacieron en Buenos Aires, en familias de clase media, pero sus circuitos siempre fueron diferentes en la Buenos Aires que los vio crecer y hoy los tiene viviendo como pueden.
Alejandro tiene 23 años y, como su abuelo cuando llegó de Siria, se ocupa del comercio de baratijas, pero adecuado a estos tiempos: es encargado de un Todo por 2 pesos en Almagro. También estudia para ser abogado. David, que en septiembre cumple 22 años, trabaja en el cyber que su padre puso en Once y estudia Ingeniería en Sistemas. Ambos están al tanto de los acontecimientos que se suceden en las patrias de sus ancestros e intentan mantenerse informados.
¿Creen que el motivo de los enfrentamientos en Israel es de carácter político o religioso?
Alejandro:
Creo que es claramente político. Israel firmó tratados que no pueden violarse amparándose en los ataques de Hezbollah, por más atroces que sean las muertes que éstos perpetran.
Guido: Coincido con Alejandro, pero no creo que la responsabilidad sea enteramente israelí. Cada Estado tiene derecho a defenderse, sobre todo ante ataques de terroristas que se esconden utilizando niños como escudos humanos.
Los militantes libaneses del Hezbollah, los componentes palestinos de Hamas y los panárabes de Al Qaeda se convirtieron voluntariamente en violentos protagonistas de las noticias internacionales diarias que comenzaron el 11 de septiembre de 2001, continuaron con la Guerra contra el Terrorismo y se extiende hasta estos tiempos en que el foco del conflicto armado que existe en Medio Oriente.
¿Es una tarea de la policía y de inteligencia israelíes combatir fuerzas cuyo objetivo es generar terror sobre su población civil?
Guido:
Es necesario que las fuerzas armadas defiendan al pueblo israelí de los ataques terroristas.
Alejandro: No pienso como Guido. Son las fuerzas armadas libanesas y sirias las que deberían arrestar a estos delincuentes que, por otro lado, son demasiado para las policías locales. Porque están dentro de la órbita de estos países. Como mucho, deberían participar las fuerzas de paz de la ONU para apaciguar los ánimos en la región.
Guido: También creo que la ONU debería participar. Está corriendo demasiada sangre y no debería ser así.
¿Cuáles creen que son los objetivos de las autoridades palestinas e israelíes?
Alejandro:
Creo que es claro: Israel busca mantener su espacio y expandirlo, mientras que Palestina pretende la mayor autonomía o independencia posible.
Guido: No pienso, como Alejandro, que Israel busque expandir su espacio perpetuamente: es más, creo que lo único que hace es defender sus territorios atacados por los terroristas islámicos.
La entrevista se corta momentáneamente cuando Todo Noticias vuelve a repetir, incansable, que la tregua en Medio Oriente corre continuo peligro por los ataques perpetrados por las Fuerzas Armadas israelíes y los terroristas islámicos. “Hace unos años quise viajar a Jerusalén -cuenta Guido- y también hubo una serie de atentados. Me dio miedo: no quise viajar. No me imagino cómo será vivir allá con esa violencia extrema”. Aún no conoce Israel. “Debe ser jodido. Ya desde acá da miedo”, contesta Alejandro. Se los nota consternados cuando observan en Todo Noticias imágenes de archivo con violentos ataques de Hezbollah, de las Fuerzas Armadas israelíes y otras fuerzas, con la fotografía ya añeja por los años pasados de conflicto.
¿Qué les genera más temor del conflicto armado entre Israel, Líbano, Siria y otros países de Medio Oriente?
Alejandro: A que de un día para el otro se termine de pudrir todo. Ya no tengo familiares en Siria, pero no dejo de sentir miedo por la gente que vive allá. También por los que estamos acá: En Estados Unidos e Inglaterra hay una paranoia terrible con los musulmanes y si yo llegase a subir en un avión me mirarían ochenta veces el pasaporte y me revisarían de arriba a abajo. Mi miedo es que también se traslade hacia acá esa paranoia y discriminación. Porque en el pensamiento de la gente está que los musulmanes somos terroristas.
Guido: Yo también le tengo miedo a la expansión del conflicto. Sería algo terrible. Se debería poner un freno a la violencia terrorista y a la discriminación de la que habla Alejandro.
¿Qué opinan de Hezbollah y Hamas?
Guido:
Son dos fuerzas terroristas temibles que buscan injustamente, por medio del miedo, coartar a la población para lograr sus propios cometidos, sin importar el que sea.
Alejandro: No los justifico, Guido tiene razón. Ambas organizaciones hacen algunas cosas por la gente, según me comentaron: ayudan a los más necesitados, colaboran con hospitales. Pero no por eso tienen derecho a matar. Esta situación debería solucionarse en un escritorio, no por medio de un arsenal de violencia.
¿Desean que acabe esta guerra?
Guido:
Cuanto antes.
Alejandro: Decir que se termine ya es decirlo tarde. Debería haber terminado hace mucho tiempo.
Guido y Alejandro se van charlando del Café donde tuvo lugar la entrevista. Ambos crecieron en comunidades distintas, en una ciudad demasiado lejana al lugar de conflicto, sin refugios antibomba, ni muros divisorios, ni misiles Katiusha volando sobre sus cabezas, ni peleas por territorios o independencias, pero los une, la misma indeseable guerra.

martes, agosto 15, 2006

Una respuesta demasiado bien planeada

Pocos momentos después del ataque a las Torres Gemelas y el Pentágono, el Presidente George Walker Bush ya tenía asegurado su plan de "Guerra contra el terrorismo", algo tan abstracto e imbécil como la "Guerra contra el olor a brócoli" y la "Guerra contra el uso de lentes de lectura". Pero supongamos, humildemente, que esta gente es mucho más inteligente que nosotros y ha logrado un concepto filosófico más profundo que lo que podemos llegar a balbucear.

La "Guerra contra el terrorismo", tal como lo llamaron estas ilustres personas, es una campaña de Estados Unidos apoyada en su principio por varios miembros de la OTAN y otros aliados, con el fin de acabar con el terrorismo internacional, deteniendo a los denominados grupos terroristas (cabría la posibilidad de pensar quién define si vale combatir al terrorismo con el Terrorismo de Estado) y poniéndole fin al supuesto patrocinio del terrorismo por parte de Estados. Esta "Guerra contra el terrorismo" fue lanzada por Bush y sus compañeros de armas y escritorios y se convirtió en el centro de la política exterior e interna del Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. A diferencia de anteriores conceptos y definiciones de guerra —con naciones, fronteras, ejércitos y armadas definidos—la "Guerra contra el terrorismo" ha estado dominada por el uso de fuerzas especiales, inteligencia y trabajo policíaco.

Cabe preguntarse: ¿Acaso no es una labor policíaca y de inteligencia el combate a fuerzas cuya labor es la de generar terror sobre poblaciones civiles? Que yo sepa, el terrorismo es un delito y cuando uno comete un delito en una democracia lo van a buscar con la fuerza pública (la Policía). Jamás he visto que un Coronel del Ejército ande por la calle vigilando el tránsito. Menos aún a un General señalándole una calle a una vieja perdida. Tampoco vi a un Brigadier arrestando a un carterista en pleno Microcentro de Buenos Aires.

Cuando se mezclan las Fuerzas Armadas en una labor meramente civil, es que algo huele mal. Y algo huele mal en Estados Unidos y Medio Oriente.

domingo, agosto 13, 2006

Como cuando se invadió a Polonia

Para narrar los hechos con coherencia, hay que remontarse a los orígenes. Y el orígen de esta guerra comienza en la mañana norteamericana del 11 de septiembre de 2001. Una excusa como la invasión nazi alemana a Polonia.

Atentados del 11 de septiembre de 2001

Historia oficial

Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 fueron una serie de atentados suicidas que implicaron el secuestro de cuatro aviones de pasajeros. Los aviones fueron empleados como bombas aéreas que mataron a 2986 personas el 11 de septiembre de 2001. Además de las pérdidas humanas, las Torres Gemelas del World Trade Center y otros cinco edificios fueron destruidos o se derrumbaron de forma parcial; 23 edificios adicionales y el Pentágono fueron dañados.

Víctimas

Número de muertos

World Trade Center
Torres: 2.595
Vuelo 11: 92
Vuelo 175: 65

Pentágono
Edificio:
125
Vuelo 77: 64

Shanksville
Vuelo 93:
45

Total: 2.986

De acuerdo al Departamento de Salud norteamericano, en enero de 2002, 166 latinos y 81 latinas estuvieron entre los muertos del WTC, representando 9% del total. De estos, 25 eran nacionales de la República Dominicana, 18 de Colombia, 13 de Ecuador, 6 de Cuba y 1 de Chile. En otros sitios, se habla de 15 muertos de México, así como otros de El Salvador, Honduras, Jamaica, Perú, Venezuela, España y Guyana.
Inmigrantes indocumentados perecieron en las torres, pero las compañías que los empleaban se negaron a reconocerlos para a ser sancionados.
Los atentados supusieron el primer ataque importante por una fuerza extranjera contra
Estados Unidos desde el Ataque de Pearl Harbor, y la cifra de muertos, casi 3.000, supera a la del ataque de la Segunda Guerra. Aparentemente los objetivos principales en el caso de las Torres Gemelas eran los civiles, y no se emplearon fuerzas militares convencionales.

El colapso de las torres

La estructura de construcción de las torres 1 y 2 fue la mayor responsable de la forma en que las torres colapsaron debido a que eran tramados de acero soldados a las vigas maestras. La mayor parte del peso de cada edificio descansaba en las vigas centrales, donde estaban las escaleras y ascensores. El resto del peso se distribuía en el perímetro exterior. Aunque cada piso en sí no soportaba ningún peso, queda clara su función de mantener derechas las columnas principales.
El infierno desatado dentro los edificios, por el combustible de los aviones que se quemaba así como los propios materiales dentro, subió la temperatura al grado de exponer los soportes de cada piso a temperaturas que, si bien no llegarían a derretirlos, los debilitaron a tal grado que ya no pudieron soportar el peso de los pisos que sostenían.
A medida que los tramados de cada piso cedían, crecía de manera alarmante la presión sobre el perímetro exterior y sobre la misma base central. Cuando el peso de varias decenas de pisos fue lo suficientemente fuerte, las columnas y vigas externas colapsaron de manera explosiva derivando en el choque de los pisos superiores contra los pisos inferiores, que iniciaron la reaccción en cadena que destruyó cada uno de los pisos.
Las torres habían soportado los choques, la gente atrapada en los pisos superiores no podía escapar porque se habían destruido las vitales vias de escape. A tanta altura y sin medios para que los equipos de rescate llegaran a tiempo, el fuego fue iniciando desde el interior el desmoronamiento de los colosos de hierro y hormigón (concreto).

Los responsables

El supuesto grupo terrorista islamista Al Qaeda, que había estado involucrado en previos ataques a intereses estadounidenses, celebró los ataques y sus líderes insinuaron haber participado en los mismos. Osama bin Laden había declarado previamente una jihad contra los Estados Unidos. Poco después de los ataques, el gobierno de los Estados Unidos declaró que Al Qaeda y bin Laden eran los sospechosos principales.
La primera respuesta pública de Osama bin Laden fue leída el
16 de septiembre de 2001.
"Insisto que no llevé a cabo este acto, que parece haber sido ejecutado por individuos con sus propios motivos." —Osama bin Laden
Esta declaración fue transmitida por el canal satelital árabe
Al-Jazeera. Este deslindamiento fue retransmitido en noticieros de EE.UU. y el resto del mundo.
Según fuentes militares de EE.UU., en noviembre de
2001, fuerzas de ese país recuperaron una cinta de una casa destruida en Jalalabad, Afganistán, en la cual se veía a Osama bin Laden hablando con Khaled al-Harbi. En la cinta Osama parece admitir la planificación de los ataques, aunque hay quienes disputan la traducción oficial. Definitivamente en un video de octubre de 2004, Bin Laden se atribuye el atentado.
"Aún existen razones para volver a repetir lo que sucedió (...) lo hice debido a las injusticias que se cometen en contra de los palestinos y libanenses por Israel y Estados Unidos" —Osama bin Laden

Motivos

Los ataques del 11 de septiembre son consistentes con una campaña anti-estadounidense de Al Qaeda, que incluyó los ataques contra las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania, así como el ataque contra el buque militar USS Cole en Yemen. En 1998 varios islamistas radicales, entre ellos Bin Laden, lanzaron una fatwa que presenta muchos motivos para la jihad. Específicamente afirman que los Estados Unidos:
* Saquean los recursos de la península árabe
* Dictan la política de los dirigentes de esos países
* Apoyan regímenes dictatoriales y monárquicos en el Medio Oriente que oprimen a sus pueblos
* Tiene bases e instalaciones militares en la Península con el objetivo de amenazar países musulmanes vecinos
* Intentan crear división entre países musulmanes, debilitándolos como fuerza política
* Apoya a Israel, e intenta distraer a la opinión pública internacional de la ocupación de Palestina
* Es un país predominantemente cristiano, y por lo tanto es hereje e islamofóbico
* EE.UU han ocupado la tierra santa y esto es contrario al Corán. Los infieles no pueden estar en la tierra santa.
Todo esto parece poco al ciudadano ubicado dentro de la media de cualquier barrio de Argentina. Tengamos, por el momento, esta hipótesis con pinzas.

Secuelas

Esto inició la llamada "Guerra contra el terrorismo", que supuso la retirada de los talibanes del gobierno afgano en octubre de 2001, pero que preservó las inversiones saudíes en intereses estadounidenses. La invasión de Iraq en 2003 fue considerada por algunos como parte de la guerra contra el terrorismo, aunque este punto es muy polémico. Después de los ataques, el gobierno estadounidense presionó a los grupos a los que acusaba de ser terroristas, así como a los gobiernos y países a los que acusaba de mantenerlos. También a causa de los atentados la opinión pública se centró sobre todo en materia de seguridad nacional, e incluso se creó una nueva agencia federal a nivel de gabinete, el Departamento de Seguridad Nacional.

sábado, agosto 12, 2006

Presentación del blog

Generalmente los cronistas de guerra están en en frente de batalla e, inexplicablemente, visten de verde, como los militares (creo que sería más sensato vestir cualquier otro color, jamás quisiera que me confundan con un militar enemigo, pero de seguro debe de tener una razón de ser más lógica que la de la guerra).
Estas crónicas de guerra, en este caso lo que denomino como una posible Cuarta Guerra Mundial (más adelante mostraré mi hipótesis), no tienen pretensión de ser una crónica despiadada del campo de batalla. Este narrador no está frente a ningún Katiusha ni armamentos israelíes, ni debe soportar el trauma psicológico que conlleva la guerra, ni siquiera habita en Asia. Estas modestas líneas son escritas desde la comodidad de un modesto departamento o un cyber vecino en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital de la República Argentina. Esto quita la narración desgarradora de los hechos, que de hecho lo son.
Quizá la pretensión que estas crónicas poseen sea la de narrar e interpretar estos hechos desde la manera más imparcial posible. Porque, aunque la frase ya esté gastada, toda guerra es un crien y las víctimas, sean civiles o militares, son siempre seres humanos muertos o, en el mejor de los casos, con vidas arruinadas .

Ioannes Paulus
Ciudad Autónoma de Buenos Aires.