miércoles, agosto 23, 2006

Negociación de paz en un Café

por Bárbara Chialva y Juan Pablo Martínez
Sus orígenes y opiniones los alejan, pero la esperanza de una solución al conflicto de medio oriente los acerca.
Alejandro Assad y Guido Goldemberg nacieron en Buenos Aires, en familias de clase media, pero sus circuitos siempre fueron diferentes en la Buenos Aires que los vio crecer y hoy los tiene viviendo como pueden.
Alejandro tiene 23 años y, como su abuelo cuando llegó de Siria, se ocupa del comercio de baratijas, pero adecuado a estos tiempos: es encargado de un Todo por 2 pesos en Almagro. También estudia para ser abogado. David, que en septiembre cumple 22 años, trabaja en el cyber que su padre puso en Once y estudia Ingeniería en Sistemas. Ambos están al tanto de los acontecimientos que se suceden en las patrias de sus ancestros e intentan mantenerse informados.
¿Creen que el motivo de los enfrentamientos en Israel es de carácter político o religioso?
Alejandro:
Creo que es claramente político. Israel firmó tratados que no pueden violarse amparándose en los ataques de Hezbollah, por más atroces que sean las muertes que éstos perpetran.
Guido: Coincido con Alejandro, pero no creo que la responsabilidad sea enteramente israelí. Cada Estado tiene derecho a defenderse, sobre todo ante ataques de terroristas que se esconden utilizando niños como escudos humanos.
Los militantes libaneses del Hezbollah, los componentes palestinos de Hamas y los panárabes de Al Qaeda se convirtieron voluntariamente en violentos protagonistas de las noticias internacionales diarias que comenzaron el 11 de septiembre de 2001, continuaron con la Guerra contra el Terrorismo y se extiende hasta estos tiempos en que el foco del conflicto armado que existe en Medio Oriente.
¿Es una tarea de la policía y de inteligencia israelíes combatir fuerzas cuyo objetivo es generar terror sobre su población civil?
Guido:
Es necesario que las fuerzas armadas defiendan al pueblo israelí de los ataques terroristas.
Alejandro: No pienso como Guido. Son las fuerzas armadas libanesas y sirias las que deberían arrestar a estos delincuentes que, por otro lado, son demasiado para las policías locales. Porque están dentro de la órbita de estos países. Como mucho, deberían participar las fuerzas de paz de la ONU para apaciguar los ánimos en la región.
Guido: También creo que la ONU debería participar. Está corriendo demasiada sangre y no debería ser así.
¿Cuáles creen que son los objetivos de las autoridades palestinas e israelíes?
Alejandro:
Creo que es claro: Israel busca mantener su espacio y expandirlo, mientras que Palestina pretende la mayor autonomía o independencia posible.
Guido: No pienso, como Alejandro, que Israel busque expandir su espacio perpetuamente: es más, creo que lo único que hace es defender sus territorios atacados por los terroristas islámicos.
La entrevista se corta momentáneamente cuando Todo Noticias vuelve a repetir, incansable, que la tregua en Medio Oriente corre continuo peligro por los ataques perpetrados por las Fuerzas Armadas israelíes y los terroristas islámicos. “Hace unos años quise viajar a Jerusalén -cuenta Guido- y también hubo una serie de atentados. Me dio miedo: no quise viajar. No me imagino cómo será vivir allá con esa violencia extrema”. Aún no conoce Israel. “Debe ser jodido. Ya desde acá da miedo”, contesta Alejandro. Se los nota consternados cuando observan en Todo Noticias imágenes de archivo con violentos ataques de Hezbollah, de las Fuerzas Armadas israelíes y otras fuerzas, con la fotografía ya añeja por los años pasados de conflicto.
¿Qué les genera más temor del conflicto armado entre Israel, Líbano, Siria y otros países de Medio Oriente?
Alejandro: A que de un día para el otro se termine de pudrir todo. Ya no tengo familiares en Siria, pero no dejo de sentir miedo por la gente que vive allá. También por los que estamos acá: En Estados Unidos e Inglaterra hay una paranoia terrible con los musulmanes y si yo llegase a subir en un avión me mirarían ochenta veces el pasaporte y me revisarían de arriba a abajo. Mi miedo es que también se traslade hacia acá esa paranoia y discriminación. Porque en el pensamiento de la gente está que los musulmanes somos terroristas.
Guido: Yo también le tengo miedo a la expansión del conflicto. Sería algo terrible. Se debería poner un freno a la violencia terrorista y a la discriminación de la que habla Alejandro.
¿Qué opinan de Hezbollah y Hamas?
Guido:
Son dos fuerzas terroristas temibles que buscan injustamente, por medio del miedo, coartar a la población para lograr sus propios cometidos, sin importar el que sea.
Alejandro: No los justifico, Guido tiene razón. Ambas organizaciones hacen algunas cosas por la gente, según me comentaron: ayudan a los más necesitados, colaboran con hospitales. Pero no por eso tienen derecho a matar. Esta situación debería solucionarse en un escritorio, no por medio de un arsenal de violencia.
¿Desean que acabe esta guerra?
Guido:
Cuanto antes.
Alejandro: Decir que se termine ya es decirlo tarde. Debería haber terminado hace mucho tiempo.
Guido y Alejandro se van charlando del Café donde tuvo lugar la entrevista. Ambos crecieron en comunidades distintas, en una ciudad demasiado lejana al lugar de conflicto, sin refugios antibomba, ni muros divisorios, ni misiles Katiusha volando sobre sus cabezas, ni peleas por territorios o independencias, pero los une, la misma indeseable guerra.